Saltarse una comida puede ocasionar lesiones en el estómago y una posible gastritis. También nos sentimos más débiles por la falta de energía.
Para paliar la falta de energía de las células nuestro cuerpo genere más insulina de la que produce normalmente, produciéndose un desequilibrio, lo cual deriva en un riesgo de desarrollar diabetes del tipo 2.
Además, según algunos estudios realizados, aumentan los niveles del colesterol ”malo” o LDL así como los de la presión arterial.

Es preferible comer poco para no interrumpir el proceso digestivo de una manera tan brusca. Algo ligero sería suficiente si no queremos demasiado.
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